viernes, 11 de marzo de 2011

¿POR QUÉ OCCIDENTE QUIERE DERROCAR Y ASESINAR A GADDAFI?

EL LEÓN DEL DESIERTO

Julio César Centeno


El coronel Gaddafi nació en una tienda tribal beduina un 3 de septiembre
en 1942. Se graduó de abogado a los 21 años de edad. Luego estudio en la
Real Academia Militar de Sandhurst, Inglaterra, y en la Academia Militar
Helénica de Grecia.
En 1969, a los 27 años de edad, derrocó al rey Idris, un tirano impuesto
por Inglaterra y Francia. Declaró querer ser "el Che Guevara del oriente
medio". Al año siguiente ordenó la expulsión de las bases militares
extranjeras de territorio libio. Estableció el llamado "socialismo
islámico" por medio del cual se buscaba una democracia directa: el
gobierno de las masas a través de consejos populares y comunas. Se creó
así la Gran Yamahiriya Árabe Libia Popular Socialista.
La Yamahiriya: estado de las masas, es un híbrido de Islam, socialismo y
democracia directa, ideología que proclama en su Libro Verde. Se
estableció un Congreso General del Pueblo, con Gaddafi como su Secretario
General.
Nacionalizó las empresas petroleras y expulsó a los funcionarios
norteamericanos, británicos e italianos que habían dominado y vejado al
país durante décadas. Libia era la sede de la base militar aérea mas
grande de los Estados Unidos en el norte de África: Wheelus Air Base. El
pentágono mantenía una base para el lanzamiento de misiles a sólo 25
kilómetros de Tripoli.
Nunca se lo perdonaron. Fue inmediatamente catalogado como enemigo de los
Estados Unidos. Libia fue señalado como un estado paria por defender su
derecho a la autodeterminación y la autonomía. Las cosas empeoraron aun
mas por el papel protagónico de Gaddafi en el embargo petrolero de 1973
contra los Estados Unidos y por su cooperación con la Unión Soviética.
Fue un ferviente seguidor del destacado dirigente egipcio Gamal Abdel
Nasser, especialmente en su lucha por la unión de los pueblos árabes en
una gran Nación Árabe. Defendió la nacionalización del Canal de Suez por
parte de Egipto. Firmó con Nasser la llamada Carta de Trípoli, donde se
concretan acuerdos de cooperación militar, estratégica y económica entre
Egipto y Libia.
Con la muerte por envenenamiento de Nasser en 1970, Gaddafi tomó el
liderazgo del pan-arabismo. Dos años después se anuncia la creación de la
Federación de Repúblicas Árabes, integrada entonces por Siria, Egipto,
Irak y Libia. Fue también uno de los mas destacados líderes de la
Organización de Países No-Alineados.
Gaddafi ha apoyado sin vacilación la causa Palestina durante décadas. En
1972 anunció que Libia apoyaría, entrenaría y financiaría a cualquier
árabe dispuesto a defender la causa Palestina. Fue inmediatamente
catalogado como "terrorista".
A partir de entonces llovieron acusaciones sobre su participación o apoyo
en numerosos atentados terroristas en Roma, Viena, Berlín, Chad,
Filipinas, Egipto. Se le acusó de ser el principal punto de apoyo de uno
de los terroristas mas connotados de la época: el venezolano Carlos
Illich Ramírez, "El Chacal". Carlos fue capturado en 1994 y cumple desde
entonces una condena a cadena perpetua en la prisión La Santé de Paris.
Como es costumbre contra cualquier jefe de estado que se rebele contra el
orden internacional impuesto a los países en desarrollo después de la
segunda guerra mundial, se le acusó de participación en el narcotráfico,
de fomentar el terrorismo, de desarrollar armas de destrucción masiva, de
apoyar a las FARC en Colombia, al IRA (Ejército Republicano Irlandés), a
la ETA en España, a Hizbolla en Líbano, a Hamas y otros "terroristas"
palestinos. El presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, se
refería a él como "el perro rabioso del desierto".
El gobierno norteamericano trató varias veces de derrocarlo. En agosto de
1981 la revista Newsweek dio a conocer un plan presentado por el director
de la CIA al gobierno norteamericano para asesinar a Gaddafi. Días
después dos aviones de guerra norteamericanos atacaron dos aviones Sukhoi
libios en espacio aéreo libio. Los aviones norteamericanos habían
despegado del portaviones John Kennedy, estacionado frente a las costas
libias de mar mediterráneo.
En 1986 Ronald Reagan ordenó el bombardeo de las principales bases
militares y edificios gubernamentales en las ciudades de Trípoli y
Benghazi, en un intento por asesinar a Gaddafi e incitar la sublevación
popular. Los aviones despegaron desde bases norteamericanas en Inglaterra.
En el bombardeo murió una de sus hijas menores, Jana, y docenas de
oficiales de su entorno mas cercano. El crimen quedó impune.
Libia fue rápidamente convertido en un estado paria. Durante los
siguientes 10 años el coronel Gaddafi se convirtió en el Osama Bin Laden
de la época. Libia fue cercada. Se le impuso un embargo comercial para
forzar el derrocamiento de Gaddafi, similar al que ha padecido Cuba por
mas de 50 años.
Fue acusado de ordenar la colocación de una bomba en un avión comercial
Boeing 747 de la principal línea aérea de los Estados Unidos para
entonces: Pan American. El avión explotó en el aire en diciembre de 1988
sobre la población de Lockerbie, Escocia. Murieron 259 personas que
viajaban en el avión y 11 ciudadanos de Lockerbie. Luego de un largo
proceso de negociación, en 1999 Gaddafi entregó a la justicia escocesa a
los dos ciudadanos libios acusados de haber colocado los explosivos.
En 1997 Nelson Mandela tuvo la valentía de visitar a Gaddafi en Trípoli,
para denunciar la injusticia que se cometía contra ese pueblo por su
rebeldía y su intento de decidir su propio destino. Mandela sabía por
experiencia propia lo que era ser acusado de crímenes sin que existieran
pruebas sobre ellos y sin derecho a la defensa. Había sido liberado de la
cárcel 7 años antes, después de 27 años de prisión por su rebeldía ante el
régimen discriminatorio de la población negra de Sur África por parte de
una minoría blanca de origen europeo. Visitó a Gaddafi siendo el primer
presidente de raza negra y el primer presidente electo democráticamente en
Sur África.
Su visita fue seguida por la del secretario general de Naciones Unidas,
Kofi Annan, de origen Africano. Libia aceptó cancelar 2.700 millones de
dólares en compensación a familiares de víctimas de atentados terroristas
de los que se acusaba a ciudadanos libios, aunque sin reconocer
culpabilidad de la nación Libia. Se levantaron las sanciones
internacionales que pesaban sobre el país.
En el 2008 el presidente Bush deja sin efecto las sanciones unilaterales
que había impuesto Estados Unidos contra Libia, retirándola de la lista
de "estados que apoyan el terrorismo".
Las transnacionales petroleras se abalanzaron sobre Libia en busca del
control de los gigantescos yacimientos de su codiciado petróleo liviano.
Lo mismo hicieron los perros de la guerra, ofreciendo armas, desde
sofisticados aviones de combate hasta fusiles, ametralladoras y
municiones. Muchos se jactaron de haber finalmente obligado a Gaddafi a
ceder en sus posiciones radicales.
Ese mismo año Gaddafi recibió la visita de Condoleezza Rice, secretaria de
Estado del gobierno norteamericano. Luego desfilaron por Trípoli los jefes
de estado de los países que se proclaman dueños del planeta: el primer
ministro británico, Tony Blair, seguido por su remplazo Gordon Bown, el
presidente de Francia, Sarkozy, el presidente de Rusia, Vladimir Putin. El
rey Juan Carlos de España, y Rodríguez Zapatero se humillaron ante él en
el 2009 para venderle 3.500 millones de euros en armas.
Gaddafi se convirtió en una especie de vedette política en círculos
internacionales. Fue invitado a participar por primera vez en la Asamblea
General de las Naciones Unidas, donde fue recibido por el presidente Barak
Obama. Fue invitado a visitar Francia, Italia y España, siempre recibido
como el "Rey de Reyes" y “el León del Sahara".


En el 2009 fue electo Secretario General de la Unión Africana. Allí
proclamó su determinación a seguir luchando por el establecimiento de la
integración de los países africanos y la conformación de los Estados
Unidos de África. Su discurso en este foro dejaba en evidencia que sus
concepciones radicales y socialista se mantenían intactas. Los analistas
internacionales de las principales empresas de comunicación concluyeron
sin embargo que se trataba solo de "retórica populista".
En su discurso en la Asamblea General de las Naciones Unidas en el 2009,
Gaddafi dejó claramente definida su posición. Acusó a Israel del asesinato
de John Kennedy; abogó por la solución del conflicto Israelí-Palestino a
través de un estado único. Se refirió al Consejo de Seguridad como "el
Consejo del Terror"; criticó la validez de la Asamblea General de la ONU
por permitir que sus decisiones sean ignoradas por los países mas
poderosos y rompió la Carta de las Naciones Unidas en el podio de los
oradores.
En marzo del 2010 uno de sus ocho hijos, Hanibal, fue detenido en Suiza
acusado de maltrato a dos empleadas domésticas. Gaddafi suspendió la venta
de petróleo y adoptó represalias económicas y comerciales adicionales
contra Suiza, llamó a la guerra santa contra ese país y declaró que
anhelaba que fuera "barrido del mapa".
La Unión Europea no se apresuró a denunciar semejante amenaza, asumiendo
una posición diametralmente opuesta a la tomada contra Irán por
presumiblemente aspirar lo mismo sobre el estado de Israel. Por el
contrario, la UE se disculpó públicamente por haber prohibido a unos
ciudadanos libios la entrada a Europa a raíz del conflicto entre Suiza y
Libia.
El comportamiento de Gaddafi ha sido frecuentemente considerado
excéntrico. Cuando visitó la ciudad de Nueva York para participar en la
Asamblea General de las Naciones Unidas solicitó autorización para colocar
su gigantesca carpa beduina en un parque. Así se hizo. Armó su carpa en
los jardines de la mansión del millonario Donald Trump. Allí conducía sus
negocios y recibía visitas. Llevó además camellos, para tomar leche fresca
al levantarse. Como es su costumbre, viajó acompañado de docenas de
jóvenes mujeres guardaespaldas, quienes no sólo lo protegen, sino que se
encargan de su cuidado y su alimentación: nunca falta ni el queso de cabra
ni los dátiles.
En una reunión cumbre de la Liga Árabe, Gaddafi se puso un guante blanco
en su mano derecha. Explicó que trataba de evitar infecciones al estrechar
la mano de otros jefes de estado que pudieran haber tenido contacto con
funcionarios israelíes.
Algo similar ocurrió cuando visitó Paris, por invitación de Nicolás
Sarkozy. Fue recibido como un rey. La visita concluyó con negociaciones
para la venta de armas de guerra y la inversión de empresas francesas en
el negocio petrolero libio.
Cuando viajó a Roma, como invitado de honor de Silvio Berlusconi, colocó
su carpa en un parque en el centro de la ciudad. No llevó los camellos,
sino 200 mujeres guardaespaldas que conforman varios anillos de seguridad,
armadas con Kalashnikovs.
Las mujeres que custodian a Gaddafi son expertas en artes marciales, en
el uso de armas de fuego y de armas blancas, en pilotear aviones,
helicópteros y barcazas; son entrenadas como francotiradoras, en el
manejo de explosivos y en actividades de espionaje. Berlusconi lo honró
con una cena de lujo para 800 personas, apropiada para un Rey.
A pesar de las atenciones y los halagos de Berlusconi, Gaddafi fue
particularmente severo con sus anfitriones italianos. Fueron demasiados
los crímenes y vejaciones cometidos por Italia durante su ocupación y
colonización de Libia desde 1911 hasta 1943. Cuando Berlusconi menos se lo
esperaba, Gaddafi se despojó de su ropaje beduino y se vistió de militar.
Junto a sus condecoraciones castrenses, se colgó del pecho una fotografía
en blanco y negro de 1931.
En la fotografía se encuentra, humillado y encadenado, el héroe libio Omar
Al-Mukhtar, rodeado de sus captores italianos. Al-Mukhtar liderizó durante
veinte años la lucha de los beduinos contra la brutal ocupación italiana.
Fue para él que se acuñó el apodo de "el León del Desierto". Su figura es
venerada en Libia. Los fascistas italianos lo ahorcaron en público a los
pocos día después de haber tomado y divulgado aquella humillante
fotografía. Justo antes de morir exclamó: "Sobreviviré a mis verdugos".
Para entonces Italia se encontraba bajo el dominio de Benito Mussolini.
Cuando le preguntaron porque llevaba esa fotografía en su pecho, Gaddafi,
consciente de que el catolicismo es la fe predominante en Italia,
proclamó en presencia de Berlusconi: "Para nosotros la imagen de
Al-Makhtar es tan sagrada como el crucifijo que llevan algunos de ustedes
en el pecho"


En la lucha por el control del mar de petróleo liviano bajo el suelo
libio, durante la segunda guerra mundial el país se convirtió en el campo
de batalla entre las fuerzas nazis bajo el mando de Rommel y las fuerzas
británicas bajo el mando de Montgomery. Con la derrota de Italia en la
segunda guerra mundial, Libia fue repartida cual trofeo de guerra entre
Inglaterra y Francia.
Las continuas luchas de los beduinos por su independencia condujeron a que
en 1951 se declarara una monarquía bajo el rey Idris, una marioneta al
servicio de los europeos. Para el momento de su independencia Libia no
tenia escuelas y contaba con sólo 16 graduados universitarios, formados en
el extranjero. La administración continuó así en manos de ingleses,
franceses e italianos. Todo cambió con la llegada de Gaddafi al poder en
1969.
Los honores y halagos de que era objeto Gaddafi por parte de los jefes de
estado de Europa hasta finales del 2010 cambiaron súbitamente.
Sanguinario, loco, tirano, demente, autócrata, asesino, corrupto,
psicópata, perro rabioso. Estos y muchos otros adjetivos son usados hoy
contra Gaddafi. Los medios de comunicación de todo el mundo, salvo algunas
excepciones, se han ensañado contra su figura. El objetivo parece ser
destruirlo ante la opinión pública internacional. Algo similar le ocurrió
a Saddam Hussein justo ante de la invasión de Irak por parte de fuerzas
militares norteamericanas y británicas en el 2003.
Al mimo tiempo, se teje una red de "legalidad" para invadir Libia y
deponer al déspota. En la ONU se toma la decisión de expulsar a Libia del
Consejo de Derechos Humanos, mientras que la Corte Penal Internacional
declara que actuará con agilidad para condenarlo.
En paralelo s estimula y apoya a movimientos opositores a Gaddafi para
incitar a la rebelión interna, con el propósito de generar un estado de
violencia y caos que contribuya a justificar la intervención de las
grandes potencias para “pacificar al país y proteger los derechos humanos
de sus ciudadanos”.
El objetivo es claro: invadir Libia, deponer a Gaddafi, tomar control de
su codiciada riqueza de petróleo liviano, tal y como ocurrió con Irak y
como trató infructuosamente de hacerse en Venezuela en el 20o2. Tal y como
trata de hacerse con Irán y como años atrás se concretó en Arabia Saudita,
Kuwait, Katar y los Emiratos Árabes. Las siguiente presas serán Algeria,
Venezuela e Irán.
El Gadafi que hoy todos condenan fue recibido y halagado como un gran
estadista en la Cumbre del G8 en Italia, invitado por el presidente Barack
Obama. Hace sólo unos meses se abrazaba con Sarkozy en Paris, con Tony
Blair en Trípoli y con Berlusconi en Roma.
Que ocurrió para justificar este cambio tan radical contra Gaddafi?


El despertar del pueblo árabe
Protestas populares por el aumento en el precio de los alimentos y la
pobreza generalizada derrocó en pocos días a Ben Alí en Túnez.
Irónicamente, sólo semanas antes Túnez había sido señalado por Hillary
Clinton como el modelo de democracia a seguir en el medio oriente.
Las protestas se extendieron de inmediato a Egipto, concluyendo con la
remoción del poder de Hosni Mubarak, un dictador apoyado por Estados
Unidos durante 30 años. Mubarak recibía de Estados Unidos mas de 3.000
millones de dólares anuales, la cooperación mas alta proveniente de
Washington después de la otorgada a su principal aliado de la región:
Israel.
Las protestas en Egipto fueron también inicialmente motivadas por aumentos
en los precios de los alimentos, los insoportables niveles de pobreza en
que se encuentra la mayor parte de la población, la creciente indignación
ante la descarada confabulación de Mubarak con el gobierno de Israel en su
criminal opresión al pueblo palestino, la falta de libertades
fundamentales y los grotescos niveles de corrupción. La fortuna de Hosni
Mubarak se estima en 70.000 millones de dólares. Mientras el 40% de los 80
millones de egipcios viven con menos de dos dólares al día. Egipto mantuvo
una suspensión de los derechos fundamentales de la población durante todo
el período de dominación de Mubarak, a través de una Ley de Emergencia,
con el consentimiento y apoyo de Estados Unidos.
Las analogías que se han querido trazar entre las revueltas en Libia con
las de Túnez y Egipto lucen ficticias. En Libia se canalizaron enormes
inversiones petroleras para financiar servicios públicos y gratuitos de
salud, educación y vivienda. Se ha promovido el desarrollo económico y se
han reducido sustancialmente las desigualdades sociales. El índice de
desarrollo humano es el más alto de África. Los índices de desempleo son
tan bajos que se ha tenido que facilitar la entrada de cientos de miles de
trabajadores de otros países: Egipto, Túnez, China, Pakistán.
El consejo ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) elogió
recientemente a Libia por su “ambicioso programa de reformas” y su “fuerte
rendimiento macroeconómico y el progreso en el realce del papel del sector
privado”.
En marzo del 2007 Anthony Gidden, asesor de Tony Blair, publicó un
artículo en The Guardian en el que afirma: “Gadafi parece ser
genuinamente popular. Libia será en dos o tres décadas una Noruega del
norte de África: próspera, igualitaria y progresista”
A diferencia de Túnez o Egipto, Libia es una potencia petrolera. Produce 2
millones de barriles de petróleo liviano cada día, y su producción puede
al menos duplicarse. Sin embargo, una buena parte de sus 6 millones de
habitantes aún se mantiene en la pobreza.
Gaddafi ha sido criticado por haber fomentado el regreso de empresas
petroleras europeas y su creciente participación el la actividad petrolera
y gasífera. La mayoría de estas empresas operan desde Benghazi desde
donde, coincidentalmente, se formó el núcleo de la rebelión contra
Gaddafi.
También se le ha criticado por haber contribuido, desde su posición como
secretario general de la Unión Africana, a la consolidación de un acuerdo
con la NATO para ampliar sus operaciones militares en Sudan, Somalia y
Etiopía. Ha venido promoviendo también una tratado de cooperación militar
entre la NATO y la Unión Africana. Organizaciones radicales dentro y fuera
de Libia consideran tales actitudes como traición.
A la cabeza de la insurrección se encuentra el Frente Nacional para la
Salvación de Libia (NFSL por sus siglas en inglés). Sus líderes son
sistemáticamente presentados como los chicos buenos, en una lucha desigual
contra la opresión y la barbarie. Poco se destaca que el FNSL se creo en
1981 en Sudan, bajo la protección del coronel Nimieri, un déspota apoyado
por Estados Unidos que gobernó ese desdichado país desde el 77 hasta el
85.
El FNSL realizó su "congreso nacional" en los Estados Unidos en el 2007,
con el patrocinio de la NED. A la cabeza se encuentra Ibrahim Sahad, quien
realiza acusaciones de toda índole contra el "régimen despótico" de
Gaddafi, casi siempre sin ofrecer prueba alguna al respecto y sin que los
entrevistadores o editores se las soliciten. Sin embargo, sus
planteamientos son transmitidos por las principales agencias de
información de todo el mundo como si fueses ciertas. La misma realidad
virtual se divulga como cierta por internet, facebook, twitter.
Significativo es también que los rebeldes de Benghazi hayan bajado la
bandera verde de la república de Libia y elevado en su lugar la bandera de
tres franjas, roja, blanca y negra, que se usaba durante la monarquía del
rey Idris, impuesta por Europa en 1951. También ha surgido de la nada un
presunto Príncipe Senussi, "heredero de la corona".
Fue el rey Idris quien entregó la soberanía nacional al permitir el uso
irrestricto de aire, mar y tierra por parte de fuerzas militares
británicas. Fue el rey Idris quien firmó el acuerdo para que los Estados
Unidos establecieran y administraran sin restricciones la base militar mas
grande de África: Wheelus Air Base, cerca de Trípoli. El rey Idris firmó
además un convenio para exonerar a Italia de todos los daños que pudieran
imputársele como consecuencia de los 30 años de brutal colonización,
permitiendo además que la comunidad italiana en Trípoli conservara todos
sus propiedades, negocios y privilegios.
Pero la legitimidad o veracidad de los señalamientos contra Gaddafi
parecen irrelevantes. Sirven sólo de fachada para alcanzar el objetivo
estratégico deseado: la ocupación de Libia.
Paul Wolfowitz, quien sirviera como subsecretario de defensa de los
Estados Unidos y como presidente del Banco Mundial, arquitecto de la
guerra de Irak, publicó una carta abierta al presidente Obama incitándole
a convertir a Libia en "un protectorado bajo el control de la OTAN", en
nombre de la "comunidad internacional".
En su editorial del 23 de Febrero 2011, el Wall Street Journal, vocero de
los intereses comerciales de los Estados Unidos, sentencia: "Estados
Unidos y Europa deben ayudar a los libios a derrocar el régimen de
Gaddafi"
Simultáneamente, se moviliza al mar territorial libio una flota de guerra
norteamericana, mientras en Naciones Unidas y en la Corte Penal
Internacional se concreta apresuradamente el marco legal que justifique la
invasión.
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas aprobó el 25 de Febrero del
2011 una resolución para que se investiguen los posibles crímenes contra
la humanidad que pudiera haber cometido Muammar Gaddafi. Pero, sin que tal
investigación haya comenzado, ya Gaddafi ha sido condenado.
Es no sólo irónico, sino hipócrita, que haya sido justamente los Estados
Unidos quienes hayan promovido la moción para que la ONU eleve el caso de
Libia ante la Corte Penal Internacional. Estados Unidos nunca ha
reconocido la jurisdicción de dicha corte. Se opuso además a su creación
en 1998, junto con Israel, Irak y Libia. Tales contradicciones parecen
pasar desapercibidas para los medios transnacionales de la información.
El comandante supremo de la OTAN, Wesley Clark, ya había señalado hace un
par de años que Libia estaba en la lista oficial del pentágono para ser
dominada después de Irak, junto con Siria y la joya de la corona: Irán.
Si se concreta lo que Fidel Castro ha llamado "La guerra inevitable de la
OTAN", se desatará un movimiento de resistencia por todo el mundo Árabe
que haga realidad las últimas palabras del León del Desierto: "Sobreviviré
a mis verdugos".

"Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de
libertad... Haga circular esta información".
Rodolfo Walsh

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